1. "The cycle of prohibition: Thou shalt not go near, thou shalt not touch, thou shalt not consume, thou shalt not experience pleasure, thou shalt not show thyself; ultimaltely thou shalt not exist, except in darkness and secrecy."
    — Michel Foucault
     

  2. "If the development of the great instruments of the state, as institutions of power, ensured the maintenance of production relations, the rudiments of anatomo- and bio-politics created in the eighteenth century as techniques of power present at every level of the social body and utilized by very diverse institutions such as the family and the army, schools and the police, individual medicine and the administration of collective bodies, operated in the sphere of economic processes, their development and the forces working to sustain them. They also acted as factors of segregation and social hierarchization, exerting their influence on the respective forces of both of these movements, guaranteeing relations of domination and effects of hegemony."
    — Michel Foucault, The history of sexuality Vol. 1: An introduction.
     

  3. "The organization of the “conventional” family came to be regarded, as an indispensable instrument for political control and economic regulation for the subjugation of the urban proletariat: there was a great campaign for the “moralization of the poorer classes.” The last stage came with the development of the medical and juridical control of perversions, for the sake of general protection of society. It can be said that this was the moment when the deployment of “sexuality” elaborated in its more compex and intense forms, by and for the privileged classes, spread through the entire social body."
    — Michel Foucault, The history of sexuality vol. 1: An introduction.
     

  4. "Para los primeros cristianos, las autoridades y los ricos eran la gente malvada que recibiría el castigo merecido por su maldad. Por cierto que no carecían de sentimientos de culpa causados por su hostilidad hacia el padre; y la identificación con el Jesús sufriente había servido para expiar su agresión, pero es indudable que para ellos el acento no estaba en los sentimientos de culpa ni en la relación masoquista y expiatoria, más tarde para las masas católicas ya había cambiado la situación, ya no era a los dirigentes a quienes había que culpar por las desdichas y sufrimientos; los culpables ahora eran los sufrientes mismos, deben de reprocharse a sí mismos si son desdichados. Sólo por medio de una constante expiación, de un constante sufrimiento personal pueden purgar su culpa y así ganarse el perdón y el amor de Dios y sus representantes terrenales. Al igual que a éstos últimos los liberaba de la culpa de la desdicha y sufrimiento infligido a las mismas masas a quienes ellos habían oprimido y explotado."
    — Erich Fromm, El dogma de Cristo
     

  5. "¿A qué se debió que fuera el cristianismo y no el culto al emperador lo que se convirtiera en la religión oficial del imperio romano? Fue a que el cristianismo tenía una característica que facilitaba la función social a la que estaba destinada a cumplir . La fe en el hijo de Dios crucificado hacía que las masas sufrientes y oprimidas se identificaran con él."
    — Erich Fromm, El dogma de Cristo.
     

  6. "

    Existe una hostilidad por parte de las figuras de poder o representantes de la élite. En la estratificación social se repite para el individuo la situación infantil, en los que mandan ve a los poderosos, a los sabios, a los fuertes, son personas que deben ser reverenciadas. cree que desean el bien de él; sabe que resistirseles es algo castigad, se siente contento cuando con su docilidad se gana el elogio de ellos. Es exactamente igual a lo que siendo niño sentía por su padre. La figura de Dios es siempre el aliado de los dominadores. Cuando estos últimos se ven expuestos a la crítica pueden apoyarse en Dios, quien, en virtud de su irrealidad, se limita a desdeñar la crítica y reafirmar su autoridad.

    En esta situación psicológica de sometimiento infantil reside una de las principales garantías de seguridad social. Muchos se hallan en la misma situación que experimentaron siendo niños, cuando estaban desvalidos ante su padre; los mecanismos siguen siendo los mismos de entonces. Esta situación psíquica cobra vigencia por muchas medidas importantes tomadas por la élite, cuya finalidad es mantener y reforzar en las masas su dependencia psíquica infantil e imponerse en su inconsciente como una figura paterna.

    Uno de los principales medios para alcanzar esta resultado es la religión. Tiene la tarea de impedir cualquier independencia psíquica por parte del pueblo, de hacer mantener ante las autoridades la docilidad infantil socialmente necesaria: al mismo tiempo desempeña otra función esencial: Ofrece a las masas cierta medida de satisfacción que les hace la vida suficientemente tolerable como para impedir que intenten pasar de la actitud del hijo obediente a la del hijo rebelde. No atienden por cierto a los instintos de conservación del yo ni ofrecen mayor alimento o satisfacción material, una mayor satisfacción sólo se puede obtener de la realidad, y para dicho fin no es necesaria la religión ya que ; la religión sirve sencillamente para hacer que las masas se resignen fácilmente a las frustraciones de la realidad.

    "
    — Erich Fromm, El dogma de Cristo.
     

  7. "I have been dead for millions of years before I was born, and I have never suffered the slightest inconvenience from it"
    — Mark Twain
     

  8. "Al atrevernos a inferir conclusiones a partir de mandalas modernos, quizá deberíamos preguntar a la gente si veneran estrellas, soles, flores o vívoras. Se comprobará que lo negarán, asegurando al propio tiempo que las esferas, estrellas, cruces y otras cosas por el estilo son símbolos de un centro de ellos mismos. Y cuando se les pregunta qué quieren decir con tal centro se mostrarán avergonzados y aludirán a alguna que otra experiencia."
    — Carl G. Jung, Psicología y Religión.
     

  9. "

    El protestantismo era (y sigue siendo) un gran riesgo a la par de una gran posibilidad, De avanzar el proceso de desintegración como iglesia, ello tendrá por resultado que el hombre se vea despojado de los medios de defensa y dispositivos de seguridad espirituales que le resguardan contra la experiencia inmediata de aquellas fuerzas que radican en su inconsciente, que aguardan su liberación. ¡Contémplese la crueldad del así llamado mundo civilizado, todo ello no tiene más origen mas que en la naturaleza humana y su estado espiritual! ¡Contémplese los diabólicos medios de destrucción hechos por señores eternamente inocentes, ciudadanos sensatos y respetados, que son cuántos deseamos! Y si todo eso estalla y abre un infierno indescriptible de destrucción, nadie será en apariencia responsable. Simplemente, ocurre.

    Sin embargo todo es obra de los hombres. Mas como cada uno para sí hallase ciegamente persuadido de no ser más que una mera conciencia, harto humilde y nada importante que cumple sus tareas y se gana el modesto sustento de la vida, nadie repara en que toda esa masa racionalmente organizada se llama estado o nación, está empujada por una fuerza impersonal, invisible pero horrible que nadie ni nada puede contener. Por lo general se trata de explicar esto como miedo a la nación vecina a la que se supone impulsada por un demonio mal intencionado. Como nadie puede conocer en qué punto ni con qué fuerza entonces procede a proyectar el propio estado contra el vecino, y llega a constituir un deber sagrado el poseer los cañones más grandes y el gas más venenoso. Y lo peor, es que con razón. Pues, al igual que uno mismo, todas las naciones se hallan poseídas por el mismo miedo incontrolable, es un hecho bien conocido que en los manicomios los enfermos de miedo son mucho más peligrosos que los enfermos de ira u odio.

    "
    — Carl G. Jung, Psicología y Religión.
     

  10. "Todos estábamos totalmente persuadidos que era posible arreglar el mundo por medios racionales. Ahora presenciamos el cuadro singular de ver estados exigiendo la vieja exigencia de la teocracia, es decir la totalidad a la que inevitablemente acompaña la supresión de la libertad de expresión. Volvemos al espectáculo del degollamiento mutuo entre las gentes debido a teorías pueriles sobre cómo hacer un paraíso en la tierra."
    — Carl G. Jung, Psicología y Religión.